sábado, 15 de junio de 2013

MI VIDA AL ÓLEO


Un día te levantas y lo que creías que era importante en tu vida, todo por lo que habías trabajado y luchado, se desmorona y se desvanece en un instante. Aquella vida ya no te llena. Te sientes frustrado. Tantos años de estudio, sacrificio y dedicación a los animales y a la clínica veterinaria...todo deja de tener sentido.
Aparece un gran vacío, una duda existencial que plantea y ahora qué. Qué hago con mi vida, a qué me dedico y tantas preguntas, tantas dudas...
Estás metido en la rueda y no sabes cómo salir de ella. Hay un ovillo todo enmarañado y desenmarañarlo cuesta. Hay pena, tristeza por lo que fue, por lo que no fue y no será. Hay temor ante los pasos que hay que dar, pero sabes que aquella vida ya no te sirve. Tienes que dejarla marchar y volver a reinventarte. Vuelves a recuperar aquello que te hacía sentir bien y que tan buenos momentos te ha brindado. Vuelves a pintar y te trasladas a un mundo en el cual no existen los problemas, no hay preocupaciones y en el que el tiempo se detiene. Vuelven recuerdos de tu infancia, tus primeras pinceladas, tus primeras chapuzas, aquellos botes de pinturas con letras chinas de nombre indescifrable, el aguarrás con su olor característico. Y de repente miras el reloj y te das cuenta de que han pasado horas y a ti te han parecido minutos. Te sientes bien y te animas...
Sigues pintando y vuelves a hacer algún cuadro para regalar y recuperas sensaciones olvidadas.
 

Vuelve a resonar en tu cabeza aquel anhelo de querer pasar el día pintando y quién sabe si a lo mejor poder dedicar tu tiempo a ello, pero recuerdas que el pasado se encargó de quitarte esa idea de la cabeza, aunque quizá esta vez ha sido la vida la que te ha querido dar una oportunidad. No la desaproveches, inténtalo y disfrútala...

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