En este mundo cambiante todo evoluciona y se reinventa. La realidad que creemos ver lo hace a cada paso. Nuevas tendencias, nuevos estilos, pero todo se desfasa al instante. El mundo del arte se reinventa a cada segundo, tratando de encontrar la fórmula mágica de sorprender e impactar cada día más. Intentando despertar sentimientos y emociones que conecten rápidamente con el observador.
La búsqueda de estilo para encajar en este maravilloso mundo a veces resulta complicada. Puede que uno tenga que ser una versión de sí mismo, pero ¿cómo?, ¿por qué?. Cuando uno lo que pretende es ser si mismo para plasmar su sensibilidad y su interpretación de la realidad que ve, que palpa y que admira ante sí a cada momento.
A veces te planteas ser un sucedáneo de ti mismo e interpretas ese papel al realizar otro estilo para plasmar otras realidades sobre el lienzo, aunque vas descubriendo poco a poco que lo que buscas es que pequeñas chispas intenten cobrar vida. Algo parecido a los anhelos de los fotógrafos que van en busca de "la foto de las fotos" y que son conscientes de que nunca la conseguirán...
En ciertas ocasiones miras el cuadro y crees haber visto algunas pequeñas chispas, que al mirar con más detenimiento desaparecen al momento y se convierten en un espejismo. Ese que añorarás siempre...
¿Qué serás, tú mismo o un sucedáneo de ti mismo?

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